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Dedico
este libro a los que mandan sus padres a las casas de los ancianos,
A los que matan en el
nombre de los derechos humanos.
A los que venden las armas sin preguntar a quien van a matar.
A los que justifican sus masacres, a los comerciantes de la paz, a los que viven
por cuenta de otros, y a los que dejen los niños sin padres, a los que te echen
de tu casa y te lo cambian por campos de refugiados.
Y a los buenos que escuchan las llamadas de los malos, y a los que estén al
servicio del odio y trabajan como torturadores.
Y a los héroes
sagrados, los que cuando van a arrastrar un rico o de familia famosa o tiene un
enchufe en el gobierno le llevan una orden del juez y un ramo de flores, y
llaman a su puerta y hablan con el con todo el cariño, y cuando van a casa de un
pobre, o un inmigrante van sin órdenes y le rompen la puerta y lo tiran delante
de sus hijos.
Y a los que tienen el oficio de escuchar a las miserias de la gente y sin
ninguna orden.
Y a los que siembran el terror en nombre del Señor y a los que usan también la
lucha contra el terror como un permiso abierto para torturar a otros y robarles
su fortuna.
A los que te condenen por
ser de otra raza, de otro color o de otra religión, a las sectas escondidas
detrás de la política, a los enfermos sexuales, a los que acepten el transplante
de un corazón robado, a los que cobardean con los hombres y maltratan a sus
mujeres, a los enfermos del espejo y no ven solo sus caras y no escuchan solo
sus voces,
A los que te aman por ti mismo y los que te aman por tu cuenta también y te
odien cuando te echa el banco de tu casa.
Y a mi madre y a mi tía al que marcharon de la vida sin poderme despedirlas, y a
todos aquellos que llevan el sello de la inmigración en la piel, a las razas
nuevas o importadas, y a los que no te dejen entrar a sus tierras sin visado y
entra a tu casa sin permiso ni aviso, y a todos los racistas del mundo al que
crean que son los señores de la tierra y el resto son esclavos.
Y a un termino nos quita todas las deferencias y nos hace iguales un termino se
llama la muerte.
Y una fuerza tan superior mas ella de todas las fantasmas y enanos, el señor de
la terra y de todos los tiempos, escritos en todos los libros, diccenarios, y
todas las mentes humanas, se llama Dios, se llama Ala.
Ali Al Mawali
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