Un
ex economista jefe del Departamento del Trabajo
durante el primer período del presidente Bush
considera ahora que la versión oficial sobre el
colapso del World Trade Center (WTC) es ‘falsa’, y
dice que es más probable que una demolición controlada
haya destruido las torres gemelas y el adyacente
edificio Nº 7.
"Si tres rascacielos de acero en el WTC fueron
destruidos por demolición el 11-S, el caso para un
‘trabajo interior’ y un ataque gubernamental contra
EE.UU. sería convincente," dijo el doctor Morgan
Reynolds, ex miembro del equipo de Bush que también
sirvió como director del Centro de Justicia Penal en
el Centro Nacional de Análisis Político en Dallas,
Texas.
Reynolds, que ahora es profesor emérito en
la Universidad A&M de Texas, cree también que es ‘casi
imposible’ que 19 terroristas árabes hayan podido
superar solos a los poderosos militares de EE.UU., y
agregó que las conclusiones científicas sobre el
colapso del WTC podrían ser la clave para descifrar
toda la misteriosa conspiración detrás del 11-S.
"Es difícil exagerar la importancia de un debate
científico sobre la (s) causa (s) del colapso de las
torres gemelas y del edificio
7," dijo
Reynolds esta semana desde sus oficinas en Texas A/M.
"Si el saber oficial sobre los colapsos es erróneo,
como creo que es el caso, entonces la política basada
en un semejante análisis erróneo de la ingeniería
tampoco será correcto. La teoría del derrumbe del
gobierno es altamente vulnerable de por sí. Sólo una
demolición profesional parece explicar toda la gama de
factores asociados con el derrumbe de los tres
edificios.
"Más importante aún, habría consecuencias políticas y
sociales trascendentales si observadores imparciales
concluyeran que la implosión del WTC fue causada por
profesionales. Mientras tanto, el trabajo de
científicos, ingenieros e investigadores imparciales
en todo lugar es hacer un análisis científico y de
ingeniería correcto del 11-S."
Sin embargo, dijo Reynolds, "hacer un análisis
correcto en el actual Estado de seguridad" sigue
siendo un desafío, porque estima que expertos en
explosivos y estructuras han sido intimidados en sus
análisis de los colapsos del 11-S.
Desde el comienzo, la administración Bush afirmó que
el carburante incendiado de los aviones causó el
derrumbe de las torres. Aunque numerosos
investigadores independientes han estado en
desacuerdo, les ha sido difícil refutar la teoría del
gobierno ya que la mayor parte de la evidencia fue
removida por
la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, por
sus siglas en inglés) antes de una investigación
independiente.
Los críticos afirman que la administración Bush ha
tratado de encubrir la evidencia y que la reciente
Comisión 11-S no ha considerado la principal evidencia
que contradice la versión oficial del 11-S.
Algunos hechos que demuestran las fallas en la teoría
del carburante de jet del gobierno incluyen:
-
Fotos que muestran a gente caminando por el agujero en
la
Torre Norte, en la que supuestamente ardían
10.000 galones de carburante de jet.
-
Cuando fue impactada
la
Torre Sur, la mayor parte de las llamas de
la
Torre Norte ya habían desaparecido, después de haber
ardido durante sólo 16 minutos, lo que las hacía
relativamente fáciles de contener y controlar sin un
derrumbe total.
-
El fuego no se expandió con el tiempo, probablemente
porque se acabó rápidamente el combustible y se estaba
sofocando, lo que indica que sin artefactos explosivos
adicionales hubiera sido fácil controlar los
incendios.
-
Los bomberos del Departamento de Incendios de Nueva
York siguen bajo una estricta orden de silencio del
gobierno para que no discutan las explosiones que
escucharon, sintieron y vieron. El personal de
la Administración Federal de Aviación (FAA por sus
siglas en inglés) se encuentra bajo una orden mordaza
similar respecto al 11-S.
-
Incluso el defectuoso Informe de
la
Comisión del 11-S reconoce que "ninguno de los jefes
(de bomberos) presentes creía que fuera posible un
colapso total de ninguna de las dos torres".
-
Nunca antes edificios con armazón de acero habían sido
llevados a derrumbarse por incendios, con la excepción
de los tres edificios del 11-S, ni ha vuelto a ocurrir
algo semejante desde el 11-S en un edificio elevado.
-
Los incendios, especialmente en
la
Torre Sur y en WTC-7, fueron relativamente pequeños.
-
WTC-7 no fue dañado por un avión y tuvo sólo incendios
menores en los pisos siete y doce de este edificio de
47 pisos, pero se derrumbó en menos de 10 segundos.
-
WTC-5 y WTC-6 tuvieron violentos incendios, pero no se
derrumbaron a pesar de que tenían vigas de acero mucho
más finas.
-
En un documental de PBS [Servicio de Difusión
Pública], Larry Silverstein, el arrendatario del WTC,
dijo el 11-S al comandante del departamento de
incendios hablando de WTC-7 que "lo más inteligente
sería botarlo", queriendo decir que fuera demolido.
-
Es difícil, si no imposible, que fuegos de
hidrocarburo como los alimentados por carburante para
jet (kerosén) eleven la temperatura del acero hasta
aproximarla a su punto de fusión.
A
pesar de los numerosos puntos débiles en la historia
gubernamental, la administración Bush ha descartado o
ignorado básicamente todas y cada una de las críticas.
Expertos de la línea dominante, que hablan por la
administración, ofrecen una teoría que argumenta
esencialmente que un impacto de avión debilitó cada
una de las estructuras y que un intenso incendio
debilitó desde el punto de vista térmico los
componentes estructurales, causando fallas de
retorcimiento que permitieron que los pisos superiores
cayeran como crepes sobre los pisos inferiores.
Un
apoyo de la versión oficial proviene de Thomas Eager,
profesor de ingeniería de materiales y sistemas de
ingeniería en MIT [Instituto Tecnológico de
Massachussets]. Argumenta que el derrumbe se debió al
extremo calor de los incendios, causando la pérdida de
la capacidad de carga máxima de la armazón
estructural.
Eager señala que el acero en las torres se habría
derrumbado sólo si hubiese sido calentado hasta que
"perdiera un 80% de su resistencia", o sea alrededor
de 704 grados centígrados. Los críticos afirman que su
teoría está viciada ya que los incendios no parecían
suficientemente intensos y generalizados como para
alcanzar temperaturas tan elevadas.
Otros expertos que apoyan la historia oficial afirman
que el impacto de los aviones, no el calor, debilitó
todo el sistema estructural de las torres, pero los
críticos sostienen que las vigas en los pisos 94-98 no
parecían estar severamente debilitadas, menos todavía
todo el sistema estructural.
El
asunto fue aún más complicado por la ausencia de
evidencia concreta para corroborar enteramente una u
otra teoría ya que FEMA sacó rápidamente la estructura
de acero antes de que pudiera ser analizada. Incluso a
pesar de que el código penal requiere que la evidencia
de la escena de un crimen sea guardada para el
análisis forense, FEMA la destruyó o la embarcó al
extranjero antes de que pudiera tener lugar una
investigación seria.
Y
se proyectan aún más dudas sobre el motivo por el cual
FEMA actuó tan rápido, ya que por coincidencia habían
llegado funcionarios el día antes de los ataques del
11-S al Muelle 29 de Nueva York para realizar un
ejercicio de juegos de guerra, llamado "Trípode II".
Aparte de la rápida extracción de los escombros por
FEMA, las autoridades consideraron que el acero era
bastante valioso ya que funcionarios de la ciudad de
Nueva York aseguraron que cada camión con escombros
fuera rastreado por GPS e incluso despidieron a un
camionero que se detuvo sin permiso para almorzar.
En
un análisis detallado, que acaba de ser publicado, y
que apoya la teoría de la demolición controlada,
Reynolds presenta un caso convincente.
"Primero, ningún rascacielos con armazón de acero, ni
siquiera si está envuelto en llamas durante horas y
horas, jamás se había derrumbado anteriormente. De
repente ocurren tres sorprendentes derrumbes en unas
pocas manzanas urbanas durante un solo día, dos de
ellos supuestamente alcanzados por aviones, el tercero
no", dijo Reynolds. "Estos extraordinarios derrumbes,
después de incendios menores de poca duración, hacían
que habría sido tanto más importante que se hubiera
preservado la evidencia, en su mayor parte vigas de
acero, para estudiar lo que había ocurrido.
"Respecto a la intensidad del fuego, consideremos el
siguiente parámetro: Un informe de FEMA de 1991 sobre
el incendio del Meridian Plaza de Filadelfia dijo que
el fuego fue tan intenso que ‘las vigas y las vigas
maestras se combaron y se retorcieron, pero a pesar de
esta extraordinaria exposición, las columnas
continuaron apoyando su carga sin sufrir un daño
obvio’. Un fuego tan intenso con vigas de acero que se
combaron y retorcieron como resultado, no tiene ningún
parecido con lo que se observó en el WTC."
Después de considerar ambos lados del debate sobre el
11-S y después de revisar exhaustivamente todo el
material disponible, Reynolds concluye que la historia
del gobierno sobre los cuatro accidentes aéreos del
11-S sigue siendo sospechosa.
"En realidad, el gobierno no ha presentado restos de
importancia de ninguno de los cuatro presuntos aviones
de ese aciago día. La conocida foto del lugar de la
caída del Vuelo 93 en Pensilvania no muestra el
fuselaje, ni un motor, ni nada que pueda ser
reconocido como un avión, sólo un agujero humeante en
el suelo", dijo Reynolds. "Se informó que no se
permitió que los fotógrafos se acercaran al agujero.
Ni el FBI ni
la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB,
por sus siglas en inglés) han investigado o producido
algún informe sobre los presuntos accidentes aéreos."
Doc:06